La libertad económica es carísima.
- @SolteraEnElPaísDeLosMachos

- hace 1 día
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Yo sí me había comprado la promesa de que para julio ese proyecto me daría los ingresos con los que empezaría una nueva vida en La Paz.
Pero llegó junio y lo único constante era la incertidumbre.
Pagos que no llegaban. Pagos que llegaban incompletos. Una deuda de enero que seguía pendiente.Dinero que tenía que pedir para cubrir gastos que yo misma había hecho para que su negocio pudiera arrancar.
Y a cada cobro le respondía un reclamo. A mi nadie me dijo que no había dinero, sino ¿cómo porqué me hubiera aventado del avión sin paracaídas?
Yendo a ver a mi familia, me di cuenta y entendí que si seguía ahí, mi estabilidad económica iba a depender de la persona menos estable de todo el planeta.
Iba a mudarme confiando en que alguien sin dinero y con pagos atrasados me mandara lo necesario para pagar mi renta. No gracias.
Me fui sin tener nada seguro. Sin plan B perfecto. Sin saber exactamente cómo iba a resolver lo siguiente. Y otra vez regresa ese pensamiento: la libertad económica es carísima.
Porque a veces irte significa renunciar al proyecto, al ingreso prometido, a la ciudad que ya habías imaginado y a la tranquilidad de creer que “algo increíble iba a suceder”.
Irte cuando existe dependencia económica requiere un valor distinto. Porque no solo estás dejando una relación o un proyecto: estás soltando también la seguridad que creías que venía con ellos, la amistad que según yo había construido.
Pero lo que no estaba más dispuesta a aguantar y es más caro que empezar de cero: acostumbrarte a recibir malos tratos porque necesitas que alguien te pague.
La independencia económica no siempre empieza cuando ganas más. A veces empieza el día en que decides que nadie vuelve a comprarte el derecho de tratarte mal.
El dinero puede tardar en volver. La dignidad, una vez que empiezas a negociarla, cuesta mucho más recuperarla.




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